lunes, 16 de agosto de 2010

AJEDREZ


Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.



Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.



Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.



Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.



ROSARIO CASTELLANOS
1925-1974 MEXICO
lamina psico-rec web CHHC

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